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Juan de Mariana: El Economista del Siglo XXI que Vivió en el XVI

Un intelectual incómodo en tiempos de crisis fiscal


En 1609, un jesuita español de 73 años publicó un tratado que le costaría ser procesado por la Inquisición y enfrentarse a la Corona. El delito de Juan de Mariana no fue herejía teológica ni traición política en sentido convencional. Su crimen fue decir en voz alta lo que todo súbdito del Imperio español sabía pero nadie se atrevía a formalizar: que la manipulación de la moneda por parte del Estado era, simple y llanamente, un robo.

Cuatro siglos después, cuando los bancos centrales inyectan liquidez sin respaldo, cuando la inflación se presenta como fenómeno meteorológico inevitable, cuando la deuda pública crece exponencialmente mientras se habla de "estímulo económico", las palabras de Mariana resuenan con una actualidad incómoda. No es nostalgia intelectual. Es diagnóstico vigente.

Este artículo no pretende convertir a Juan de Mariana en santo laico del libertarismo monetario. Pretende algo más serio: demostrar que la tradición intelectual hispana, específicamente la Escuela de Salamanca, desarrolló un pensamiento económico de rigor analítico y profundidad ética que Occidente necesita recuperar. Y que ejecutivos, empresarios y gestores de capital tienen en esta tradición un marco conceptual más sólido que muchas modas académicas contemporáneas.


La Escuela de Salamanca: cuando el pensamiento económico tenía columna vertebral

La Escuela de Salamanca no fue una escuela en sentido administrativo. Fue una tradición intelectual que floreció entre los siglos XVI y XVII, centrada en la Universidad de Salamanca pero con ramificaciones en toda la monarquía hispánica. Teólogos, juristas y filósofos jesuitas y dominicos que aplicaron el instrumental escolástico al análisis de problemas económicos, políticos y sociales emergentes.

Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Luis de Molina, Francisco Suárez, y Juan de Mariana construyeron un corpus de pensamiento que abordó cuestiones fundamentales: la naturaleza del valor y el precio justo, la legitimidad del interés, los límites del poder político, el origen de la propiedad privada, y la ética de la política monetaria.

Lo que distingue a esta escuela no es solo su anticipación de conceptos económicos que se atribuirían después a pensadores anglosajones. Es su insistencia en que la economía no es un compartimento autónomo, sino que está subordinada a principios morales objetivos. Para estos pensadores, una política económica técnicamente eficiente pero moralmente corrupta no era economía: era latrocinio con ecuaciones.

Juan de Mariana representa la culminación de esta tradición en el terreno monetario. Y su obra De Monetae Mutatione (Tratado sobre la alteración de la moneda) es probablemente el texto más relevante de toda la Escuela de Salamanca para entender los problemas económicos del siglo XXI.


De Monetae Mutatione: anatomía del robo monetario

En 1609, la monarquía hispánica enfrentaba una crisis fiscal estructural. Las guerras en Flandes, el mantenimiento del Imperio, y una gestión financiera desastrosa habían llevado a Felipe III y su valido, el Duque de Lerma, a buscar soluciones creativas para financiar el Estado. Una de esas soluciones fue la alteración de la moneda: reducir el contenido de plata u oro de las monedas manteniendo su valor nominal.

En términos modernos: devaluación encubierta. En términos de Mariana: robo.


De Monetae Mutatione es un tratado breve, directo y conceptualmente demoledor.

Mariana construye su argumento en tres niveles:

1. La moneda como medida de valor y depósito de confianza

Mariana comienza estableciendo que la moneda cumple una función social: facilitar el intercambio y servir como medida común de valor. Esta función solo es posible si existe confianza en la estabilidad del medio de intercambio. Cuando el Estado altera arbitrariamente el contenido metálico de la moneda, destruye esa confianza y sabotea la base del comercio.Cito textualmente:

"La moneda es como una medida pública, y así como sería injusto alterar las medidas de longitud o peso, es injusto alterar el valor de la moneda"

Esta analogía es devastadora. Nadie aceptaría que el Estado declarara por decreto que un metro ahora mide 90 centímetros para "estimular la construcción". Pero eso es exactamente lo que ocurre cuando se manipula la moneda. Y lo que ocurre hoy cuando la inflación reduce el poder adquisitivo del salario.


2. La alteración monetaria como impuesto encubierto

El segundo nivel del argumento es aún más incómodo para el poder. Mariana sostiene que cuando el Estado altera la moneda, está en realidad imponiendo un impuesto sin consentimiento. El rey se apropia de parte del patrimonio de sus súbditos mediante un artificio técnico.

Si el Estado necesita recursos, debe pedirlos a través de impuestos, que requieren aprobación de las Cortes (el equivalente de la época a un parlamento). Pero la manipulación monetaria permite al Estado financiarse sin pasar por ese control. Es tiranía fiscal.

Mariana no usa eufemismos:

"El príncipe que altera la moneda comete un robo público."

Aquí Mariana conecta economía con teoría política. El problema no es solo técnico (ineficiencia económica), es constitucional (abuso de poder). La política monetaria no es neutral: es un campo donde se define si un Estado respeta o viola los derechos de propiedad de sus ciudadanos.


3. Consecuencias económicas: la destrucción del tejido productivo

El tercer nivel es el análisis de consecuencias. Mariana no solo denuncia la inmoralidad de la alteración monetaria, documenta sus efectos destructivos:

  • Distorsión de precios: Los comerciantes, al perder confianza en la moneda, suben precios anticipando futuras devaluaciones. Resultado: inflación.

  • Fuga de capitales: Los que pueden, sacan su riqueza del reino o la convierten en activos reales. Resultado: descapitalización.

  • Destrucción del ahorro: Los que han acumulado patrimonio en moneda ven evaporarse su valor. Resultado: empobrecimiento de las clases productivas.

  • Enriquecimiento de especuladores: Los que están cerca del poder y tienen información privilegiada se benefician. Resultado: corrupción estructural.

  • Colapso de la confianza comercial: Si no hay moneda estable, el comercio se complica o desaparece. Resultado: recesión.

Mariana describe con precisión clínica lo que después se llamaría "estanflación": inflación con estancamiento económico. Y lo hace tres siglos antes de que los economistas keynesianos descubrieran, sorprendidos, que ese fenómeno era posible.

La actualidad brutal de Mariana: del vellón a la expansión cuantitativa

Cuando uno lee De Monetae Mutatione en 2026, la tentación es buscar las diferencias con nuestro presente. Es un error. Las similitudes son abrumadoras.

Alteración monetaria entonces y ahora

En el siglo XVII, alterar la moneda significaba reducir el contenido metálico. En el siglo XXI, significa expansión de la base monetaria sin respaldo productivo. El mecanismo técnico cambió. La lógica y las consecuencias son idénticas.

Cuando un banco central imprime dinero (digitalmente, claro) para financiar déficits públicos, está haciendo exactamente lo que hacía Felipe III: apropiarse de riqueza sin consentimiento explícito. La diferencia es que ahora se llama "flexibilización cuantitativa" o "política monetaria expansiva". El eufemismo no cambia la naturaleza del acto. Mariana diría: sigue siendo robo. Solo que ahora con PowerPoint.


El impuesto inflacionario: el más regresivo de todos

La inflación es el impuesto más regresivo que existe. Golpea más duramente a quien no puede protegerse: asalariados con ingresos fijos, pensionistas, pequeños ahorradores. Los ricos diversifican en activos reales, inmuebles, acciones. Los pobres ven evaporarse el valor de su salario.

Mariana lo entendió en 1609. La ortodoxia económica contemporánea todavía debate si la inflación es realmente un problema o un "estímulo necesario". Esa ceguera no es técnica. Es ideológica.

Deuda pública y represión financiera

Mariana también analiza otro mecanismo de expolio: la deuda pública que el Estado no pretende devolver. Cuando un Estado se endeuda más allá de su capacidad de pago y luego inflaciona para licuar la deuda, está robando a los acreedores.

Hoy, con ratios deuda/PIB superiores al 100% en la mayoría de economías desarrolladas, con tipos de interés artificialmente bajos (negativos en términos reales), y con bancos centrales comprando deuda pública sin límite, estamos exactamente en el escenario que Mariana describió.

La única diferencia es que ahora se presenta como "política fiscal responsable" y "gestión macroeconómica sofisticada". Mariana no se dejaría engañar por el lenguaje.


La profecía autocumplida de la desconfianza

Mariana advirtió que la manipulación monetaria destruye la confianza, y que sin confianza, el sistema colapsa. Estamos viendo esa dinámica en tiempo real:

  • Proliferación de criptomonedas como búsqueda de alternativas a monedas fiat manipuladas.

  • Auge del oro como reserva de valor.

  • Desconfianza en instituciones monetarias (bancos centrales, bancos comerciales).

  • Popularidad de teorías monetarias alternativas (patrón oro, free banking, etc.).

No es conspiranoia. Es respuesta racional a la manipulación sistemática del medio de intercambio.


Lecciones de Mariana para ejecutivos y empresarios

¿Qué puede aprender un CEO, un CFO, un gestor de fondos, de un jesuita del siglo XVI? Más de lo que parece.

1. La responsabilidad fiduciaria es un deber moral, no solo legal

Mariana trata la gestión de la moneda como una responsabilidad fiduciaria del rey hacia sus súbditos. El rey no es dueño de la moneda. Es custodio. Alterarla para beneficio propio es traición.

Traducción al mundo corporativo: Los gestores no son dueños del capital que gestionan. Son custodios de capital ajeno. Destruir valor para beneficio personal (bonos desvinculados de resultados reales, ingeniería contable, priorizar corto plazo sobre sostenibilidad) es traición fiduciaria.

La cultura corporativa contemporánea ha normalizado prácticas que Mariana identificaría inmediatamente como formas de robo: inflación de métricas, manipulación de balances, externalización de costes, optimización fiscal agresiva que es evasión con buenos abogados.

Mariana nos recuerda que la ética no es un añadido opcional al negocio. Es el fundamento. Un negocio sin ética no es un negocio: es una estafa con logo corporativo.

2. La estabilidad es la base del crecimiento

Mariana insiste en que la estabilidad monetaria es precondición para el comercio y la prosperidad. Sin moneda estable, el cálculo económico es imposible. Sin cálculo económico, no hay inversión racional. Sin inversión, no hay crecimiento.

Para un empresario o ejecutivo: la previsibilidad importa más que la optimización a corto plazo. Un marco estable, aunque menos favorable en términos nominales, permite planificación a largo plazo. Un marco volátil, aunque ofrezca ventanas de oportunidad, genera incertidumbre y paraliza la inversión.

Por eso las empresas valoran tanto la estabilidad regulatoria, fiscal y monetaria. No es conservadurismo. Es racionalidad. Mariana lo formalizó hace 400 años.

3. La transparencia no es cosmética: es estructural

Mariana exige que cualquier alteración monetaria sea pública, explícita y aprobada por las Cortes. Rechaza la manipulación encubierta.

En el mundo corporativo: la transparencia no es cumplimiento formal de reporting. Es comunicación honesta de riesgos, limitaciones y fracasos. Las empresas que ocultan problemas mediante contabilidad creativa están haciendo lo mismo que Felipe III con la moneda: engañando a stakeholders para ganar tiempo.

Mariana nos recuerda que la opacidad no es estrategia: es síntoma de fragilidad.


4. El corto plazo mata el largo plazo

La tentación de Felipe III fue resolver el problema fiscal inmediato mediante alteración monetaria. Mariana le advirtió que esa solución destruiría la economía a medio y largo plazo. Tenía razón. La monarquía hispánica entró en decadencia económica estructural.

Para ejecutivos: la presión trimestral de mercados, la obsesión por el siguiente earnings call, la tentación de sacrificar solidez estructural por resultados inmediatos, es la versión corporativa de la alteración monetaria.

Las empresas que sobreviven décadas son las que resisten esa tentación. Las que priorizan fortaleza del balance sobre optimización de ratios. Las que construyen cultura antes que facturación.

Mariana ofrece un marco intelectual para resistir la tiranía del corto plazo.


5. El poder sin límites termina destruyendo al poderoso

Mariana escribió De Monetae Mutatione como advertencia al rey: si destruyes la moneda, destruirás tu reino. El poder sin autolimitación es autodestructivo.

En el mundo corporativo: CEOs que concentran poder sin contrapesos, juntas directivas que son decorativas, estructuras de gobierno que permiten abusos, terminan destruyendo la empresa que dicen dirigir.

Los casos de colapsos corporativos espectaculares (Enron, Lehman Brothers, Wirecard) tienen un patrón común: concentración de poder, ausencia de controles reales, y cultura que premia la lealtad sobre la competencia.

Mariana nos recuerda que el gobierno corporativo no es burocracia: es seguro de supervivencia.

Escuela de Salamanca y pensamiento económico hispano: una tradición robada

Existe una narrativa dominante sobre la historia del pensamiento económico que presenta una línea clara: de los mercantilistas franceses e ingleses a Adam Smith, de Smith a los clásicos británicos, de los clásicos a los neoclásicos marginalistas austriacos, y de ahí a la síntesis keynesiana y las escuelas contemporáneas. En esa narrativa, el pensamiento económico es fundamentalmente anglosajón, con aportes franceses y alemanes.

Es una narrativa falsa. O más precisamente: es una narrativa amnésica que ha borrado deliberadamente la contribución hispana.

Lo que la Escuela de Salamanca desarrolló primero

Los pensadores salmantinos anticiparon conceptos que se atribuyen rutinariamente a autores posteriores:

  • Teoría subjetiva del valor: Luis de Molina explicó que el valor no es intrínseco a las cosas sino que depende de la utilidad y escasez percibidas. Esto es 200 años antes de los marginalistas austriacos.

  • Determinación de precios por oferta y demanda: Domingo de Soto y Martín de Azpilcueta formalizaron que los precios se determinan por la interacción de compradores y vendedores, no por decreto o "precio justo" objetivo.

  • Teoría cuantitativa del dinero: Azpilcueta explicó la inflación del siglo XVI (entrada masiva de oro y plata de América) como resultado del aumento de la masa monetaria. Esto es antes de Hume y mucho antes de Friedman.

  • Legitimidad del interés y análisis del capital: Molina y otros justificaron el interés como compensación por riesgo y coste de oportunidad, contra la prohibición canónica de la usura.

  • Análisis de la banca y el crédito: Los salmantinos estudiaron la banca de depósito, el sistema de reserva fraccionaria, y los riesgos del descalce de plazos.

  • Ética empresarial y lucro: Defendieron la legitimidad del beneficio empresarial y la función social del empresario, siglos antes de Schumpeter.

Todo esto está documentado. No es reivindicación nacionalista. Es recuperación de memoria histórica del pensamiento económico.


¿Por qué se perdió esta tradición?

Varias razones:

  1. Decadencia del Imperio español: A partir del siglo XVII, España entró en declive político y económico. La producción intelectual se redujo, y el centro de gravedad cultural se desplazó al norte de Europa.

  2. Barrera lingüística: Los textos salmantinos están en latín o castellano antiguo. La economía política se escribió después en inglés, francés y alemán. La traducción es costosa y requiere erudición.

  3. Prejuicio cultural: La Ilustración y después la Revolución Industrial construyeron una narrativa donde el catolicismo (y especialmente el catolicismo hispano) era sinónimo de oscurantismo. Que los mejores economistas del XVI fueran jesuitas españoles no encajaba en el relato.

  4. Diferencia metodológica: Los salmantinos hacían economía dentro de un marco teológico y jurídico. Los economistas anglosajones posteriores la separaron de la teología. Eso dificultó el reconocimiento de continuidad intelectual.

  5. Derrota intelectual: España perdió las guerras de los siglos XVII y XVIII. Los vencedores escriben la historia. También la historia del pensamiento.

El resultado es que conceptos desarrollados por Molina, Mariana o Azpilcueta se presentan como descubrimientos de Smith, Ricardo o los austriacos. No es plagio consciente. Es amnesia cultural.

Recuperar la tradición no es nostalgia: es estrategia

¿Por qué importa esto? No por patriotismo intelectual. Importa porque esa tradición ofrece algo que el pensamiento económico contemporáneo ha perdido: la insistencia en que la economía está subordinada a la ética.

Los economistas anglosajones del XIX y XX desarrollaron la economía como ciencia positiva: descripción de cómo funcionan los mercados, sin juicios de valor. Eso generó rigor analítico. Pero también generó una disciplina que es neutral ante las consecuencias morales de sus recomendaciones.

La Escuela de Salamanca nunca aceptó esa separación. Para Mariana, no existe "eficiencia económica" desvinculada de justicia. Una política que genera crecimiento expoliando a los más débiles no es economía exitosa: es robo exitoso.

En un momento donde el capitalismo enfrenta una crisis de legitimidad, donde la desigualdad alcanza niveles insostenibles, donde las élites económicas son percibidas (con razón) como extractivas más que productivas, recuperar un pensamiento económico con columna vertebral moral no es lujo: es necesidad.

Juan de Mariana y el Parlamento Global Hispano: memoria sin mitología

El proyecto del Parlamento Global Hispano se fundamenta en una premisa: que la civilización hispana tiene contribuciones específicas, vigentes y valiosas para Occidente y para el mundo. Pero que esas contribuciones han sido oscurecidas por dos siglos de amnesia y nostalgia.

Amnesia: olvidar lo que realmente se logró. Nostalgia: idealizar un pasado sin analizar su relevancia presente.

La solución no es ni amnesia ni nostalgia. Es memoria sin mitología. Recordar con rigor para construir con realismo.Juan de Mariana es un ejemplo perfecto de esa memoria rigurosa:

No es un santo. Defendió el tiranicidio, lo cual hoy es inaceptable. Su obra tiene elementos que pertenecen al siglo XVI y deben quedarse ahí.

No es una reliquia. Sus ideas sobre moneda, propiedad y límites al poder son operativas hoy. No como curiosidad histórica, sino como herramientas de análisis.

No es un símbolo identitario. Es un intelectual riguroso cuyo trabajo debe evaluarse por su solidez, no por su origen.

Lo que Mariana representa para el PGH es la demostración de que el pensamiento hispano no necesita indulgencia condescendiente. Necesita ser estudiado, recuperado y aplicado con el mismo rigor que se aplica a cualquier otra tradición intelectual.


La Escuela de Salamanca como activo estratégico

Si el PGH quiere demostrar que la civilización hispana tiene propuestas vigentes para el siglo XXI, la Escuela de Salamanca es un activo formidable:

  1. Credibilidad académica: No son especulaciones. Son textos rigurosos, analizados por historiadores del pensamiento económico de primer nivel (Schumpeter, Rothbard, Huerta de Soto, entre otros).

  2. Relevancia práctica: Las ideas de Mariana sobre moneda son directamente aplicables a debates actuales sobre política monetaria, criptomonedas, inflación.

  3. Marco ético diferencial: Frente a un pensamiento económico anglosajón que ha naturalizado la separación entre economía y ética, la Escuela de Salamanca ofrece un marco integrado.

  4. Conexión con intereses empresariales: Ejecutivos y empresarios buscan marcos de pensamiento que les ayuden a navegar complejidad. La Escuela de Salamanca, y Mariana en particular, ofrecen eso.

  5. Puente entre tradición e innovación: No es pensamiento conservador nostálgico. Es pensamiento clásico aplicable a problemas contemporáneos.

La estrategia no es "rescatar" a Mariana como reliquia cultural. Es posicionarlo como referencia viva en debates económicos actuales. Y usarlo como puerta de entrada a toda la tradición salmantina.

Referencias Bibliográficas

Obras primarias:

  • Mariana, Juan de. De Monetae Mutatione (1609). Edición crítica y traducción: "Tratado y discurso sobre la moneda de vellón", Instituto de Estudios Fiscales, Madrid, 1987.

  • Mariana, Juan de. De Rege et Regis Institutione (1599). Traducción: "Del Rey y de la institución real", Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1981.

  • Mariana, Juan de. Historiae de rebus Hispaniae (1592). Traducción: "Historia General de España", Biblioteca de Autores Españoles, Madrid.

Estudios sobre Juan de Mariana:

  • Braun, Harald E. Juan de Mariana and Early Modern Spanish Political Thought, Ashgate, 2007.

  • Contreras, Sebastián. "Juan de Mariana: del tiranicidio a la teoría monetaria", Revista de Estudios Políticos, núm. 134, 2006.

  • Grice-Hutchinson, Marjorie. The School of Salamanca: Readings in Spanish Monetary Theory, 1544-1605, Clarendon Press, Oxford, 1952.

  • Rothbard, Murray N. "Juan de Mariana: The Influence of the Spanish Scholastics", en Economic Thought Before Adam Smith: An Austrian Perspective on the History of Economic Thought, Vol. I, Edward Elgar, 1995.

Escuela de Salamanca - Estudios generales:

  • Chafuen, Alejandro. Economía y ética: Raíces cristianas de la economía de libre mercado, Rialp, Madrid, 1991.

  • Grice-Hutchinson, Marjorie. El pensamiento económico en España (1177-1740), Crítica, Barcelona, 1982.

  • Huerta de Soto, Jesús. "La Escuela de Salamanca y la tradición liberal española", Procesos de Mercado: Revista Europea de Economía Política, vol. I, núm. 2, 2004.

  • Huerta de Soto, Jesús. "Juan de Mariana: la influencia de los escolásticos españoles en la economía moderna", Procesos de Mercado: Revista Europea de Economía Política, vol. I, núm. 1, 2004.

  • Perdices de Blas, Luis y John Reeder (eds.). El pensamiento económico en la Escuela de Salamanca, Universidad de Salamanca, 2016.

  • Schumpeter, Joseph A. Historia del Análisis Económico (especialmente la sección sobre los escolásticos tardíos), Ariel, Barcelona, 1971.

Contexto histórico y político:

  • Maravall, José Antonio. Teoría del Estado en España en el siglo XVII, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1997.

  • Skinner, Quentin. Los fundamentos del pensamiento político moderno, Fondo de Cultura Económica, México, 1985.

Aplicaciones contemporáneas:

  • Huerta de Soto, Jesús. Dinero, crédito bancario y ciclos económicos, Unión Editorial, Madrid, 1998.

  • Rothbard, Murray N. The Mystery of Banking, Richardson & Snyder, 1983.

  • Salerno, Joseph T. "The Spanish Scholastics and the French Revolution", Ludwig von Mises Institute Working Paper, 2010.

Sobre teoría monetaria y alteración de moneda:

  • Azpilcueta, Martín de. Comentario resolutorio de cambios (1556). Edición del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1965.

  • Molina, Luis de. La teoría del justo precio (selección de textos). Editora Nacional, Madrid, 1981.

  • Rothbard, Murray N. What Has Government Done to Our Money?, Ludwig von Mises Institute, 1990.

 
 
 

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