El Desorden Mundial: Una Amnesia Histórica Conveniente
- Manuel Galán
- hace 5 días
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Estos días proliferan análisis alarmados sobre el "colapso del orden internacional", la "irrelevancia de la ONU" y el fin del "derecho internacional". Académicos, periodistas y analistas se lamentan como si estuviéramos presenciando la desintegración de un sistema que alguna vez funcionó.
Es una farsa. O peor: una amnesia histórica conveniente.
El Desorden No Empezó Ayer - Empezó en el Siglo XVIII
Dejemos las cosas claras de entrada: el desorden mundial no comenzó con Putin, ni con Trump, ni siquiera con Bush hijo. Empezó en el siglo XVIII, cuando el Imperio Británico arrebató el dominio global a España y decidió que las reglas del juego serían otras.
Desde entonces, nunca ha existido más ley que la de la selva y las bombas. El supuesto "orden basado en reglas" del que tanto se habla es, y siempre ha sido, un eufemismo para "las reglas que nosotros imponemos cuando nos conviene".
Pero durante tres siglos hemos mirado para otro lado. ¿Por qué? Por dos razones brutalmente simples:
Primero: porque nos interesaba. Occidente se beneficiaba del sistema, así que ¿para qué cuestionarlo?
Segundo: porque la propaganda de la "democracia liberal" nos vendió una narrativa que justificaba cualquier atrocidad. Bajo esa bandera, el cinismo occidental alcanzó cotas que habrían avergonzado hasta a los emperadores romanos.
La Historia Que No Nos Cuentan
La realidad histórica es brutal en su claridad:
El Maine en Cuba (1898): Una explosión de origen incierto se convirtió en el pretexto perfecto para una guerra que despojó a España de sus últimos territorios ultramarinos. ¿Investigación imparcial? ¿Derecho internacional? La "democracia liberal" estadounidense necesitaba esos territorios.
El robo de Texas, California, Nuevo México, Arizona y medio México (1846-1848): Una invasión directa que arrancó el 55% del territorio mexicano. James K. Polk ni siquiera se molestó en disimular: quería esos territorios y los tomó. Punto. Todo mientras predicaba los valores democráticos americanos.
El matonismo napoleónico que destrozó Europa mientras proclamaba "liberté, égalité, fraternité" - siempre bajo la bota francesa, por supuesto.
Los abusos británicos por todo el planeta: desde las Guerras del Opio (literalmente forzar a China a consumir drogas para equilibrar la balanza comercial) hasta las hambrunas en India, pasando por la esclavitud sistematizada y los genocidios coloniales en África. Todo bajo la "civilizadora" bandera del imperio más democrático de su época.
Y la lista continúa, interminable, hasta hoy.
Lo Que Realmente Sucedió al Orden Hispánico
Aquí está la ironía histórica que nadie quiere mencionar: el mundo hispánico, con todos sus defectos, operaba bajo un sistema jurídico real. Las Leyes de Indias, las Controversias de Valladolid, el debate sobre los derechos de los pueblos conquistados - todo eso era derecho internacional antes de que existiera el término.
¿Era perfecto? No. ¿Se violaba? Por supuesto. Pero existía un marco jurídico que importaba, que generaba debate, que tenía consecuencias. Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca estaban sentando las bases del derecho internacional moderno mientras formulaban límites reales al poder imperial.
Cuando los británicos y luego los estadounidenses tomaron el control, ese marco desapareció. Lo reemplazaron con algo mucho más efectivo para sus intereses: una narrativa.
Ya no necesitaban leyes que limitaran su poder. Tenían algo mejor: la "misión civilizadora", el "destino manifiesto", la "defensa de la democracia". Palabras mágicas que justificaban cualquier atrocidad mientras el mundo miraba para otro lado, o aplaudía.
El Cinismo Occidental: Tres Siglos de Práctica
Hemos perfeccionado el arte del cinismo durante tres siglos. La fórmula es simple:
Inventa una amenaza (armas de destrucción masiva, terrorismo, comunismo, lo que sea)
Invoca valores universales (democracia, derechos humanos, libertad)
Destruye lo que te estorba
Declara victoria moral
Repite
Irak 2003: ¿Dónde estaba el derecho internacional cuando se inventaron armas de destrucción masiva? Ah, pero estábamos "liberando al pueblo iraquí".
Libia 2011: ¿Dónde quedó la Carta de la ONU cuando una resolución para "proteger civiles" se convirtió en cambio de régimen? Estábamos "defendiendo la democracia".
Yugoslavia, Afganistán, Siria, las docenas de golpes de estado en América Latina respaldados por Washington durante la Guerra Fría: la lista de violaciones "justificadas" del derecho internacional es tan larga que resulta cómica la indignación actual.
Pero lo aceptamos. Lo aplaudimos. Porque éramos "los buenos". Porque teníamos "democracia liberal". Porque ellos eran los bárbaros y nosotros la civilización.
Esa es la posición cínica a la que nos ha llevado la propaganda occidental.
El Matonismo de Hoy: Misma Canción, Nuevos Matones
Y ahora, en 2025, asistimos al espectáculo completo:
Trump y Groenlandia: El presidente electo de Estados Unidos declara abiertamente que quiere "comprar" Groenlandia y no descarta el uso de la fuerza. No es una broma de bar, es política exterior estadounidense en voz alta. ¿Soberanía de Dinamarca? ¿Autodeterminación del pueblo groenlandés? Irrelevante cuando tienes el músculo militar más grande del planeta. Al menos Trump tiene la honestidad de decir lo que dos siglos de presidentes estadounidenses hicieron callando.
Maduro en Venezuela: Ignorando resultados electorales, manipulando instituciones, reprimiendo oposición. ¿Y la comunidad internacional? Declaraciones tibias, sanciones selectivas que no cambian nada. Maduro simplemente replica el manual que vio funcionar docenas de veces sin consecuencias reales.
La diferencia entre estos casos y los históricos no es de naturaleza, sino de desvergüenza. Ya no hay ni siquiera el esfuerzo de disimular. La propaganda ya no funciona tan bien, así que ¿para qué molestarse?
¿De Qué Nos Sorprendemos?
Cuando Putin ignora la soberanía territorial, cuando China redibuja fronteras marítimas, cuando dictadores de medio pelo se aferran al poder, los analistas occidentales se escandalizan.
Pero están cosechando exactamente lo que sembraron durante tres siglos.
Rusia, China, e incluso potencias medias y autócratas locales, están haciendo exactamente lo que Occidente ha hecho desde el siglo XVIII: usar la fuerza cuando les conviene e invocar "principios" cuando les sirve.
Han aprendido la lección perfectamente. La única diferencia es que ellos no tienen CNN, BBC o Le Monde para vender su narrativa al mundo. Pero la sustancia del juego es idéntica.
No son aberraciones del sistema - son el sistema mostrando su verdadero rostro.
La Verdad Incómoda
El sistema actual no está "colapsando" porque nunca fue lo que pretendía ser. Fue siempre un instrumento de dominación disfrazado de normativa universal y barnizado con la retórica de la democracia liberal.
Miramos para otro lado durante tres siglos porque nos convenía. Aplaudimos cada violación cuando la cometían "los nuestros" porque la propaganda nos vendió que éramos especiales, que nuestras violaciones eran diferentes, que nuestro imperialismo era benévolo.
Ese es el cinismo al que nos ha llevado la narrativa occidental.
Y ahora que otros juegan con las mismas reglas reales (no las escritas, las practicadas), nos rasgamos las vestiduras fingiendo que algo sagrado se ha roto.
Conclusión
Dejémonos de hipocresías: el "orden internacional" basado en derecho es una ficción que nunca existió después del orden hispánico. Lo que hemos tenido son tres siglos de ley de la selva barnizada con propaganda democrática.
¿Que vivimos tiempos peligrosos? Absolutamente. ¿Que el mundo necesita desesperadamente un orden basado en reglas genuinas? Sin duda.
Pero no nos engañemos pensando que estamos perdiendo algo que alguna vez tuvimos. El desorden empezó en el siglo XVIII y nunca se detuvo. Solo que ahora se nos acabó la
excusa de mirar para otro lado.
La pregunta relevante no es "¿cómo recuperamos el orden perdido?" sino "¿cuándo vamos a dejar de ser hipócritas y crear uno de verdad?"




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